viernes, 29 de octubre de 2010

ESCUELA VOCACIONAL "LENIN" DE LA HABANA, CUBA


LA LENIN, PÁGINAS DE UN RECUERDO
Lic. Amelia M. Doval

Según los cálculos matemáticos simples y lógicos el 2010 fue el año correspondiente a la XXXVI graduación de los alumnos egresados de la Escuela Vocacional V.I. Lenin, en La Habana, Cuba. Un centro creado en 1974 con el objetivo de preparar, con un alto índice académico a un grupo de elegidos estudiantes. Profesores y alumnos llevaban un régimen de rigurosa disciplina física, cultural y profesional.

En sus inicios siempre compitió en categoría con escuelas militares, la única diferencia es que en este centro se preparaban civiles de alta disciplina vocacional y muy poca en lo político. Los hijos del gobierno paseaban sus pasillos haciendo marcada diferencia entre su nivel de vida y la del resto de los estudiantes.

El objetivo fue crear una escuela privilegiada bajo los patrones de las mejores instituciones privadas del mundo. Los estándares educativos serían mucho más altos que en el resto del país. Ocultando la exclusividad que disponían de espacio para los 2 ó 3 mejores expedientes educativos por escuelas primarias, en la ciudad.

Una vez dentro pretendían comprar el silencio con un régimen estricto en comparación a los servicios ofrecidos. Canchas de tenis, piscinas, cines, teatros, peluquería, gimnasios, todo lo que pudiera mantener a miles de adolescentes entretenidos. Laboratorios, clases de comportamiento social y de música, combinaban con obligadas horas de trabajo en fábricas construidas dentro de la escuela. Durante la semana se negaba, bajo infranqueable control, el acceso de los padres a sus hijos.

Formar parte de la escuela era un mérito a los estudios, salir de ella un acto casi imposible. Sólo un documento firmado por un médico psicólogo podía ser una justificación no bien vista. Previendo cualquier deserción se contaba con un hospital y transporte para casos extremos.

Para algunos que lean esta historia inmediatamente van a recurrir a la asociación de ideas que los llevará a categorizar estas generaciones como niños criados para defender un ideal a ultranza.

Se equivocan, como también el gobierno cubano se equivocó. La mayor cantera de seres pensantes ha salido de estas aulas. Un campo de tiro, un edificio de apartamentos destinados a los profesores y seis unidades (escuelas interindependientes, tres de secundaria y tres de preuniversitario) que albergaban en sus inicios niños desde 11 ó 12 años hasta los 16 ó 17, listos para comenzar los estudios universitarios crearon hombres y mujeres autónomos en la manera de pensar.

El conocimiento agranda las opciones visuales y quizás el observar desde temprana edad las diferencias sociales existentes que se ocultaban a la población, escondidas detrás de un discurso oficialista de sacrificios innecesarios, predispuso la manera de actuar.

Si desde 1974 la rebeldía se hacía eco entre sus alumnos hoy a más de 30 años de su inauguración quienes aún estudian en sus aulas continúan siendo fieles a esta tradición. Recién comenzaban las clases de este curso escolar y las carencias de agua en el centro provocaron una huelga del alumnado.

´´ La Lenin´´, como siempre se ha conocido, funciona bajo inflexibles normas de silencio, es un pacto a la confidencialidad que se ha mantenido por años. Hoy, con el internet, podemos comunicarnos y contar nuestras experiencias personales. Desde los más remotos lugares llegan noticias de ex-estudiantes quienes dejaron toda su adolescencia bajo las marchas con fusiles de AK, de calamina (con un peso increíble), las máscaras antigases, los experimentos de física o química, los exámenes internos que hacían llorar, los carnet de conducta que podían provocar un fin de semana sin ir a la casa, para incorporarse a las sociedades más desarrolladas del mundo.

En el recuerdo quedan momentos inolvidables, amigos de toda la vida, sentimientos de hermandad. Disciplina, la indiscutible manera de tender una cama, de brillar un piso. La conducta ante el trabajo, el respeto a los amigos. El placer de disfrutar un fin de semana, la tristeza del domingo. En el recuerdo nos queda cada noche de estudio, la costumbre de leer noticias pero, sobre todo el deseo de crear un país diferente, libre y sin mentiras.

Ex-alumna, graduación XI

4 comentarios:

  1. la lenin como todo en esta vida a sufrido transformaciones abruptas, no ha estado ni estará libre de esta situación,son los jóvenes que saldrán de ella o los que han salido los que marcarán la diferencia, aunque ahora quieran cerrarla, su espíritu se mantendrá vivo, mientras exista un graduado que la lleve en el corazón.
    Graduaciones XXXV-XXXVI.

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  2. Que magnífica educación. El intelecto, la disciplina de la voluntad, los sentimientos; nada se dejaba sin educar. Una vez que se desarrollan esas habilidades, es imposible meter una ideología en personas así educadas, por eso, Y NO POR OBSERVAR LAS DIFERENCIAS DE CLASES SOCIALES, es que salen de La Lenin gente con pensamiento crítico. Hay una esperanza, entonces, de que Cuba cambiará pero no para desarrollar el "libre emprendimiento" económico como eje de la sociedad, por que eso daría como resultado todos los abusos que aquí se cuentan de esta escuela, pero generalizados a toda la sociedad, a cada rato, en el trabajo, donde se pasa la mayor parte del día, 40 años de la vida, y sin recibir lo positivo de esta escuela a cambio.
    Los orgullosos de La Lenin quizá serán parte de la nueva dirigencia cultural, política y económica de Cuba: hay grandes probabilidades de que por lo menos ellos sabrán descubrir la verdadera naturaleza del ánimo de lucro y de su increíble capacidad para esconderse detrás de tanta crítica.
    Que así sea.
    Saludos!
    Alcione.

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  3. La escuela vocacional lenin no es tan ¨recta ¨, por decirlo de una forma, como se expone en el texto anterior, quizás en la graduación XI si era asi pero yo soy un estudiante de la graduaión XL y realmente no es así.
    Actualmente contamos con Tatiana, una directora general que hace todo lo posible para que nuestra estancia sea grata.
    Realmente lo que se dice de los exámenes y las evaluaciones son algo lógico, si se está en una escuela vocacional se debe tener una mejor preparación académica, política y cultural. Salimos todos los fines de semana y el régimen interno es necesario porque en ella están estudiantes de toda la provincia, lo que representaría un problema de transportación diario.
    Quien está en esta escuela es porque dicidió ir a ella y aprobó los exámenes de ingreso, nadie fue obligado y en caso de que no quiera estar más en ella puede pedir traslado para un centro externo.
    Lo del régimen militar y las marchas es una asignatura más llamada Preparación para la Defensa, que en un país como el nuestro es necesaria, y no es como se describe en el escrito tampoco, nos enseñan lo básico ha hacer en tiempo de guerra o desastre natural.

    Sin más un estudiante de la graduación XL de la siempre Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin.

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  4. Pobre del reino de los arrepentidos y mal agradecidos, estudios con alto nivel docente, desarrollo deportivo y cultural, que quizás no muchos supimos aprovechar, eso es lo que fue la Lenin, sin contar las buenas relaciones que se establecieron entre nosotros, muestra de eso son todas las reuniones que hoy día se hacen sin mirar colores políticos o lugares de residencia.El hombre vive como piensa, eso debe sonar en la cabecita de muchos, y esos fueron esos tiempos, nadie fue a la Lenin obligado, nuestros padres adultos tenían la posibilidad de otyros tipos de estudios, la mayoría de nosotros fuimos profesional, cuando quizas en otros tiempos esas opciones eran muy lejanas o imposibles
    Espero no molestar con el comentario y sólo demostrar lo agradecido y lo feliz que fui en dicha escuela

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