jueves, 16 de junio de 2011

GOLF, PASATIEMPO DE LOS 18 HOYOS


REGRESA A CUBA EL DEPORTE DE LOS RICOS
Por Alberto Muller

Al triunfo de la revolución en 1959 el juego de golf o pasatiempo de los 18 hoyos, conocido también por los izquierdistas más radicales, como el deporte de los ricos, fue suprimido por Fidel Castro, no sin antes una carga de burlas públicas compartidas con el Che Guevara.

Pero de momento -antes de caer en el anunciado precipicio- tal parece que Raúl Castro intenta dar discretamente marcha atrás al reloj, en busca desesperada de un alivio financiero.

Resulta lógico que a los medios periodísticos de más credibilidad en el mundo, como New York Times, Washington Post, País de España, Clarín de Argentina y Mercurio de Chile, entre otros, no se les escapara que los 18 hoyos que se taparon en 1959 ante el carisma de la revolución naciente, medio siglo después se abrieron para dar entrada nuevamente a los empresarios capitalistas en la isla cubana e ir dando fin al ciclo de una revolución fracasada en todos sus costados.

Ni el mismo Sir Pelham Wodehouse, gran satírico británico y autor del famoso libro de cuentos sobre el golf -que tituló ‘18 agujeros’- pudo haber imaginado que el comunismo cubano ya en su fase octogenaria y terminal, le concediera a su más encarnizado enemigo, el CAPITAL, el privilegio de ofrecerle tierras en usufructo por el término de un siglo.

Generoso gesto del gobierno de Raúl Castro con los golfistas extranjeros, que contrasta irónicamente con los nacionales, porque a los campesinos cubanos para que produzcan en las áreas improductivas y llenas del ‘marabú’ o plantas venenosas, las tierras el gobierno se las entrega en un usufructo limitado a sólo 10 años.

Triste ecuación, a los extranjeros las tierras por 100 años, a los campesinos cubanos de tierra adentro, sólo 10 años.

El ministro de Turismo cubano, Manuel Marrero, ya anunció que a inversionistas canadienses le han dado permiso para construir cuatro campos de golf de 12 o 16 proyectados, por una valor de mil millones de euros.

Las instalaciones con el máximo lujo tendrán alojamiento comercial, deportivo y entretenimientos varios, entre las que no sería raro que volvieran a florecer los casinos, con sus juegos de cartas (póker-bridge-black jack) y las maquinitas tragamonedas.

El problema grave es que ni el mismo Raúl Castro tiene interés en caer en el precipicio anunciado por él durante el VI Congreso del Partido Comunista.

Vaya cosa simpática que regrese a Cuba el deporte de los ricos, pero sin ricos.

Miami, FL., USA
06/16/2011

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