martes, 20 de julio de 2010

LA CARICATURA CRIOLLA DE MICHAEL MOORE


LA ESPIRAL DE LA TRAICION: ALEJANDRO ARMENGOL
Por Andrés Pascual

Lo del apologeta del anticubanismo en el Nuevo Herald, que son dos si se considera a Andrés Reynaldo, que incide menos veces quién sabe la razón, en sus ataques cobardes y oportunistas contra la buena voluntad en la causa por la libertad de la patria, Alejandro Armengol, da vergüenza; su carrera amoral como desinformador ajeno a los llamados ideales del periodismo critico que tanto pregonan en “la letrina de la Bahía” aparenta una espiral indetenible en su miserable función que, porque lo publican y porque lo soportan en el libelo diario, da la impresión de que es política solidaria del ejecutivo o encomienda de “mentalidades grises” tal vez no cubanas o de cubanos traidores y yo creo que sea una combinación de las tres circunstancias.

Armengol no es un mentiroso, es un vulgar y miserable anticubano por esa baja pasión que yo no se como no lo tiene hermanado a esos otros elementajos del tirano que son John Cabañas, Edmundo García, Hugo Cancio, Max Lesnick, Gutiérrez Menoyo, Aruca o Andrés Gómez con, posiblemente, alguien importante en el grupo de producción de la rosada Maria Elvira Salazar, por mucho que dedique en algún que otro programa a encubrirlo en la más procastrista televisora de Miami.

Ahora metió el hocico de puerco hambriento sin comida en la excarcelación de los disidentes y el viaje a España y, como hace con todo respecto a Cuba, ni es objetivo ni honesto: no critica el asunto como una componenda tripartita entre una iglesia sometida mas al dictado de la tiranía que a la inspiración divina; ni analiza que los problemas que les fabrica España a los excarcelados en cuanto a esenciales mínimos de vida pésimos tienen como objetivo quebrar la voluntad patriótica y colocarlos en el nivel de censores ácidos de la democracia algo que a la cochina política del PSOE y el PCE, entidades turbias y fanáticas de Castro, les interesa un comino; ni es capaz de proponer que la participación española se consumo bajo el lema de “todo contra la posición común”; en definitiva, no ha sido capaz de nombrar, porque no puede, semejante acto contra la moral del presidio político como otra traición a la causa por la libertad de Cuba al castigar, como disuasivo, y de la manera mas cobarde, a quienes son hoy, a pesar de todo, parte de la lucha frontal contra la tiranía castrocomunista.

Entonces exime de responsabilidad a España y va más lejos, a Estados Unidos, en cuanto a la manutención de esos excarcelados. Claro, Armengol no tuvo valor para decir algo en contra de Castro nunca en Cuba, por lo que ni vio fotos de una prisión; entonces no conoce, no puede conocer que hace mas de 25 años un grupo numeroso de presos, superior a todos los que hoy lo están más los excarcelados ya en España, a los que les tenían preparada una encrucijada amoral consigo mismos y contra la moral del presidio político por un grupo de, como el, “miembros de la comunidad cubana en el exterior” y por un presidente americano como Jimmy Carter, similares ambos en objetivo e intención a la Iglesia de hoy y a la España de siempre; entonces, repito, aquellos presos que llevaban el calificativo hecho símbolo de “plantados históricos’, rechazaron el pacto infame y decidieron a favor de la patria, de la moral del luchador y de la suya propia y siguieron presos, con un detalle significativo: hacía más de 15 años que estaba en las ergástulas el que menos tiempo había extinguido, quedándole el doble y mas a todos por cumplir, que nunca se producía; porque no los excarcelaban cuando concluían su sanción.

Este perro amanuense del Nuevo Herald no se da cuenta de que es a aquellos hombres que tuvieron el gesto mas valiente de la historia moderna de la lucha contra Castro a los que les exige que “abran sus chequeras” y mantengan a los nuevos excarcelados en el destierro…

Ya nadie sabe qué escasea Armengol; pero yo quisiera saber si alguna vez dio una peseta para las familias de los presos en Cuba o si cabildeo ante alguna instancia a tal efecto.

Yo propongo no llenarle sus comentarios agresivos, sucios y amorales como el de hoy con epítetos que harían justicia meridiana a tan vil y cobarde actitud en la versión digital del periódico; si no llenar la oficina del director, la computadora del editor y del propio director del rotativo con exigencias a la expulsión deshonrosa de Alejandro Armengol del diario por instigación “al crimen de odio contra el exilio cubano”. Yo lo voy a hacer, pese a que llevo más de 15 anos combatiéndolo desde más de una tribuna…

Lo otro, que duele mucho y más en tiempos de la tecnología digital, renunciarle al propio director en su cara a la suscripción de esa infamia conocida como el Nuevo Herald.

Miami, FL., USA
07/20/2010

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