domingo, 13 de junio de 2010

EXISTEN ANTECEDENTES COMO EL OCURRIDO A GALARRAGA


EL MUNDO DEL BEISBOL: ANGEL TORRES

ARMANDO GALARRAGA de los Tigres de Detroit, estuvo a punto de lanzar un juego perfecto, pero se le escapó con dos outs en la novena entrada tras una decisión en la que el árbitro de primera base Jim Royce, reconoció haberse equivocado. El inicialista Miguel Cabrera fildeó un roletazo conectado por Jason Donald de los Indios de Cleveland a su derecha e hizo un tiro preciso a su compatriota venezolano Galarraga, que estaba cubriendo la almohadilla. La pelota llegó a tiempo como puede observarse en la gráfica. Galarraga blanqueó a los Indios 3-0 pero perdió el perfecto y el no-hit. El comisionado de béisbol, Bud Selig, se ha negado a rectificar el error, sin saber como lo demuestra Angel Torres en su artículo de hoy, que en otras ocasiones diferentes se han cambiado las decisiones para proteger el juego sin hit, lo que demuestra con fechas y datos contundentes. Selig puede ir a Cooperstown y consultar el libro “The Baseball Bible” (La Biblia del Béisbol), escrito por Torres, para que pueda usarlo como referencia. (Foto: Detroit Tigers).

Por Angel Torres.
Abeisbol@aol.com
Premio Nacional de Periodismo

Cuando se hable de los hits más polémicos en la historia del béisbol, habrá que incluir el que Jason Donald de los Indios de Cleveland se anotó en una controversial decisión ante Armando Galarraga de los Tigres en Detroit, el miércoles 2 de junio de 2010 y el que Greg Gagne, torpedero de los Reales de Kansas City, le pegó Bobby Witt de los Atléticos de Oakland, el jueves 23 de junio de 1994 en Cleveland.

Galarraga de los Tigres estuvo a punto de lanzar un juego perfecto, pero se le esfumó con dos outs en la novena entrada, tras una decisión en la que el árbitro de primera base Jim Royce reconoció haberse equivocado. El inicialista Miguel Cabrera capturó un roletazo conectado por Donald de la Tribu a su derecha y realizó un tiro preciso a su compatriota venezolano Galarraga, que estaba cubriendo la almohadilla. La pelota llegó a tiempo, y todos en el Comerica Park estaban listos para celebrar el triunfo por 3-0 sobre Cleveland, pero Joyce lo cantó quieto. Hubiera sido el tercer partido perfecto de la temporada, pero se convirtió en una lechada de un solitario imparable.

Lo peor es que el comisionado de Grandes Ligas, Bud Selig, dijo que no cambiará la decisión, coincidiendo con lo ocurrido en 1994, cuando Witt se encontraba lanzando al igual que Galarraga un partido perfecto, antes que Gagne lograra embasarse con un toque de bola en el sexto capítulo. Con un out Gagne colocó un “drag-bunt” o sea un toque largo entre el pitcher y la primera base, que fue capturado por el inicialista Troy Neel., que le pasó la pelota a Witt tratando de poner out a Gagne. Pero según se pudo comprobar posteriormente en la repetición de la jugada por televisión, Witt al igual que Galarraga en 2010, pisó la base antes que el corredor, pero el juez Gary Cederstrom opinó lo contrario y declaró “quieto” a Cagne.

La protesta de Witt al igual que la orquestada por Galarraga, no se hizo esperar y cuando fue consultado Drew Coble, que fungía como jefe de los árbitros, respaldó la decisión de Cederstrom y alegó que no podía cambiarse.
Eso al igual que lo sucedido con Galarraga es ridículo, por la sencilla razón que diariamente vemos como los anotadores oficiales modifican sus decisiones de un episodio al otro. Además aunque lo niegue Selig, posiblemente por ignorancia, existen antecedentes al respecto cuando está en juego un encuentro sin incogibles.
Selig puede ir a Cooperstown y consultar mi libro “The Baseball Bible” (La Biblia del Béisbol), para que pueda usarlo como referencia.
Por ejemplo el lunes 25 de agosto de 1952, fue necesario reversar DOS VECES una decisión, para permitir que Virgil Trucks (Bola de Fuego), se anotara su segundo juego sin hit de la temporada, logrando que el Detroit, ocupantes del último lugar en la Liga Americana, blanqueara 1-0 a los líderes del circuito, Yanquis de Nueva York.
Todo ocurrió en la tercera entrada, cuando Phil Rizzuto conectó un roletazo hacia el torpedero Johnny Pesky, que hizo juego malabares con la pelota al sacarla del guante para hacer el tiro a la inicial. El disparo fue tardío y bajo, dándole la oportunidad a Rizzuto de anclar con vida en la primera almohadilla.

El anotador oficial John Drebinger del New York Times, declaró la jugada como un error, pero momentos después decidió cambiarla por un sencillo, ante el abucheo de los asistentes al Yankee Stadium, quienes pensaron que el anotador estaba tratando que el equipo local no sufriera la humillación de un “no-hit”.

Tras una extensa consulta, inclusive con Pesky, Drebinger decidió cambiar su decisión nuevamente y ordenó que le fuera comunicado por el sistema de amplificación a los 13,442 fanáticos asistentes, que había decidido cargarle un error a Pesky, recién adquirido de Boston.

El viernes 7 de septiembre de 1923, Howard Ehmke de las Medias Rojas, le propinó a los Atléticos de Filadelfia, el segundo juego sin hit que sufrían en una semana, al blanquearlos en su patio 4-0.

En el sexto episodio, Bryan (Slim) Harris, rival de Ehmke en el montículo, tuvo la oportunidad de estropearle el no-hit, pero fue declarado out por no pisar la primera base tras pegar un largo batazo. En el octavo, Frank Welch disparó una tremenda línea pero de frente, que el jardinero izquierdo Mike Menosky dejó caer, siendo anotado como un imparable. Pero después fue cambiado a error, salvándose el partido sin hit de Ehmke, que al igual que Trucks tuvo más suerte que Witt y Galarraga.

En abril 16 de 1978, el derecho Bob Forsch de los Cardenales de San Luís, se anotó un encuentro de ceros por todos lados sobre los Filis de Filadelfia de 5-0, pero su hazaña siempre estará en duda, porque en el octavo, el jardinero central de los Quáqueros, Garry Maddox conectó un roletazo que el tercera base Ken Reitz no pudo controlar. El cepillazo fue considerado error por Neal Russo del St. Louis Post-Dispatch que actuó como anotador oficial, en una decisión eminentemente localista porque a todas luces debió haber sido considerado un imparable.

Una víctima de las circunstancias como Witt y Galarraga y sin la suerte de Trucks, Ehmke y Forsch, lo fue Ken Brett, el 26 de mayo de 1976 en el estadio de Anaheim, quien se encontraba lanzando un desafío sin hit hasta la novena entrada con dos outs, cuando la segunda base de los Angelitos, Jerry Remy, pegó un roletazo cerca de la tercera base, que el antesalista de las Medias Blancas de Chicago, el cubano-mexicano, Jorge Orta, dejó escapar con rumbo al jardín izquierdo. Ante la rechifla de los presentes, el anotador oficial le anotó un hit a Remy en vez de un error a Orta. Brett le permitió otro indiscutible a Bill Melton en el décimo, para finalmente vencer a los Serafines 1-0 en once episodios.

Como pueden ver las decisiones de los árbitros, anotadores y comisionados, han cambiado muchas veces el destino de muchos lanzadores en los anales del béisbol.

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