domingo, 21 de noviembre de 2010

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE...


EL MATRIMONIO: ¿UNA INSTITUCION OBSOLETA?
Autor: Juan Carlos León

Según una encuesta reciente del Centro Pew de Investigaciones y la revista Time el 40por ciento de los estadounidenses, incluyendo los hispanos que viven en Estados Unidos, consideran que el matrimonio es una cosa del pasado, sin embargo, más del 90 por ciento de los encuestados ve la familia como algo muy importante en sus vidas. Esto suena un poco contradictorio, pero es una triste realidad que estamos experimentando hoy.

Cada día son más las parejas que prefieren vivir en concubinato antes que firmar un documento oficial el cual compromete a ambos no solo ante las leyes de los hombres, sino también ante la de Dios. Aquellos que deciden hacer las cosas bien hechas y se casan legalmente cuentan con la mitad de las probabilidades para que esta relación no sea un fracaso. Siempre que hay un divorcio los hijos son los más perjudicados quienes –en la mayoría de los casos- quedan traumatizados de por vida.

Las leyes en EE.UU. son bien estrictas a la hora de disolver un matrimonio oficial. En muchas ocasiones los hombres salen con la peor parte con respecto a las finanzas, especialmente si hay hijos en común. Entre la separación de bienes, la manutención de los menores de edad y el Alimony (Pensión Matrimonial Compensatoria), toda una vida de trabajo duro, sacrificios y ahorros se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos. Quizás estas sean las causas principales que ahuyentan a los galanes del sagrado altar. Vivir juntos es una alternativa que cada vez está más de moda.

A modo de resumen, es bueno destacar que estamos pagando las consecuencias de nuestros pecados y desobediencia a Dios. El creó el matrimonio como una institución sagrada entre un hombre y una mujer y bajo ningún concepto debemos pensar que ya está obsoleta. La fornicación no debe ser la opción y solo la muerte deberá separar lo que el Señor unió. Sigamos sus mandamientos al pie de la letra por el bien y la felicidad de nuestras familias. El futuro de la humanidad depende de nosotros mismos.

Miami, FL., USA
11/21/2010

1 comentario:

  1. Para mí el matrimonio es una institución muy bonita a cualquier edad. El contrato de matrimonio hace que las personas sean más responsables y tomen más en serio su unión. Las personas se casan por muchas razones, la mayoría por amor, otros por no estar solos, otros para poder obtener su residencia, y otros porque metieron la pata y se embarazo la mujer.
    El matrimonio no es obsoleto porque aunque las parejas no decidan casarse en una iglesia con pompa, solo con el hecho de juntarse para vivir juntos – es un matrimonio. El primer matrimonio se celebro en el Jardín de Edén con Adán y Eva – sin un contrato firmado.
    Quizás las razones que hoy en día las parejas no se casan será porque el gobierno le facilita demasiados programas gratis de sellos de alimentos, Medicaid, WIC y todo tipo de subsidios a las madres solteras y castigar a los matrimonios con más impuestos cuando presentan su delación de income tax. Todo esto ha provocado la convivencia al matrimonio.
    Cuando una mujer y un hombre deciden unir sus vidas bajo un solo techo, y ser fiel uno al otro – ya están casados.
    Aun las parejas que no se casan con contrato también se separan. Aquí también el gobierno tiene mucha culpa de que las parejas no se casen con contrato.
    Antes los que vivían juntos por anos y se separaban tenían todo tipo de problemas legales porque ninguno tenía recursos para reclamar recompensa por los anos de convivencia, pero en muchos estados ahora si una pareja esta junta más de 5 anos, tienen derechos a los bienes de esa unión. El matrimonio con contrato es mejor, especialmente cuando la pareja quiere tener familia.
    En mi opinión, ese contrato o “papelito” tiene mucho valor – ese “papelito” le demuestra a la sociedad y a Dios que la pareja cree en los valores de la institución matrimonial y desean hacer las cosas bien y desean ser uno para el otro. El contrato matrimonial también beneficia a los hijos.
    La liberación de la mujer trajo mucho bien, y también mucho mal. Yo no estoy de acuerdo que la mujer debe tratar de ser como los hombres. Nosotras les enseñamos a los hombres como tratarnos, y un buen comienzo es – con el matrimonio – primero el papel.

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