miércoles, 3 de noviembre de 2010

GUILLERMO FARIÑAS, PREMIO SAJAROV 2010


LA PALABRA NO DEFINE LA LUCHA, LAS ACCIONES SI
Lic. Amelia M. Doval

La retórica parlanchina del sistema totalitario cubano es una verborrea clasificada. Con palabras de tan exacta repetición que provocan el adiestramiento mental de quienes se arropan bajo su miserable gubernatura.

Lo curioso no es que un régimen totalitario afiance su discurso en determinados puntos que considera flojos y debe ripostar introduciendo la información sin clarificar los conceptos, por ejemplo cuando intenta nombrar a los espías (condenados en base a pruebas irrefutables) como héroes en cumplimiento del deber. Realmente sorprendente es cuando analizamos la repetición de términos en los discursos que intentan criticar esta actitud.

Un buen maestro siempre declara que la originalidad debe formar parte de un escritor. Cuán original puede ser alguien en su interpretación democrática de la realidad si al utilizar su propia terminología alguien le repudia por no estar dentro de los cánones supuestamente establecidos.

Explicar esto es sencillo; para la Habana hablar de los emigrados cubanos en Estados Unidos es establecer una similitud con ´´la mafia de Miami´´, no importa si usted vive en Orlando y nunca ha visitado el Versalles. En contraposición es irreverente mencionar la palabra ´´gobierno´´ si usted se refiere a los Castros y sus secuaces, ahora me pregunto por qué dejarnos embaucar de esta manera, por qué seguir este juego de niños que nos lleva a su estrechez. Declarar que lo que existe en Cuba desde 1959, es un gobierno, da la posibilidad de criticarlo con todo respeto y ser escuchado como tal.

Declaro a modo personal que renuncio a la palabra ´´desgobierno´´ porque con ello le suprimo responsabilidad a sus brutales actos. El mundo desarrollado los reconoce como tal y así deben ser juzgados. Un fanático, totalitario ha sido responsable durante 51 años de dirigir y gobernar la vida de un pueblo llevándolo a la destrucción total.

Si al mencionar los resultados de la ley Helms – Burton, usted hace una similitud entre bloqueo y embargo será repudiado por su incondicionalidad ahora qué importancia puede tener este punto cuando lo necesario es analizar los verdaderos efectos que ha producido o produce su aplicación en la economía y la política cubana. Fríamente hablando daría más resultados que se ejecutara un bloque porque de esta manera no se permitiría ninguna vía de suministro al gobierno, de otra forma no se ha embargado una propiedad y si se ha canalizado una ley responsable, hasta el momento de las justificaciones administrativas y políticas, mal intencionadas que asumen los Castros en conjunto.

Cuando se intenta dividir el exilio utilizando las diferentes etapas generacionales estamos presenciando otro descalabro terminológico, los nacidos antes de 1959 que salieron de Cuba en distintos momentos abrieron un camino que ha servido para que muchos de nosotros puedan transitarlo con libertad, pero discriminar a los criados bajo el régimen sin otra opción es suprimir de la historia a Orlando Zapata, las Damas de Blanco, a Biscet, a Payá, Sardiñas, Martha Beatriz y a muchísimos otros que están entre los vivos o muertos, en la isla o fuera de ella y su batalla ha constituido un puñal en el centro del mismo régimen.

Si alguien le menciona que los cubanos en su totalidad son adeptos del gobierno, entonces puede mencionar a Fariñas y su premio Sajarov, o a los 75 de la Primavera Negra y no detenga el listado por pena de llenar muchas cuartillas. De igual manera si usted se siente que los egresados de las Universidades cubanas son mediocres, tiene todo el derecho de mencionar nombres afines de pintores reconocidos con premios internacionales, arquitectos, médicos, contratistas, maestros(a), enfermeros(a), periodistas, escritores que residen en Cuba o deambulan por el mundo dando muestras de su talento, de momento sólo con mencionar la tan aplaudida presentación de Fuenteovejuna, en España, le puede dejar claro de qué hablamos.

Lo importante es el ser humano, su compromiso social y personal, el nivel de convencimiento que asuma sobre los buenos o malos actos. El resto es retórica marcada por palabrería que hace daño. Recuperemos a Cuba, desde Pinar hasta Oriente. Reabriremos la historia con defectos y virtudes desde 1492 hasta el año en curso, desde el indio Hatüey y su pasado hasta los Castro con ese después ansiado porque sólo analizando lo bueno y lo malo se descubre la verdad.

Miami, FL., USA
11/03/2010

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