martes, 30 de noviembre de 2010

TIEMPOS MODERNOS, UNO DE LOS GRANDES FILMES DE CHARLES CHAPLIN


TIEMPOS MODERNOS
Por Elsa M. Rodríguez

Si bien en España, a principios del Siglo XIX aún se mantenían los postulados de la Santa Inquisición, es decir la lucha por exterminar a los herejes, aquellos que eran contrarios a la Santa Biblia, a los Santos Evangelios, la Tradición y el Magisterio, hoy en pleno Siglo XXI estamos viendo un movimiento completamente a la inversa.

Hoy lo que está mal visto para muchos, especialmente para los dirigentes de muchos países que se llaman civilizados, es que la gente respete todos los símbolos propios del Cristianismo. Así vemos que se han eliminado muchos de los ritos propios de la fe cristiana, y ya no se ve correcto decir una oración en un acto público, o simplemente colgar una cruz o crucifijo en una pared de una escuela o de un edificio gubernamental.

Es que los tiempos cambian y la forma de ver las cosas la gente, también. Así cuando antes los jóvenes estaban llamados a respetar a sus mayores y a seguir sus consejos, hoy son las personas mayores quienes preguntan a los niños, que no a los jóvenes, qué desean hacer, qué desean comer o cómo les apetece vestirse.

Tanto han cambiado las cosas que ya no se respetan siquiera las relaciones diplomáticas de un país a otro y así hay quienes amenazan desde la pantalla de un televisor al dirigente de otro país, y se hacen dueños de propiedades privadas como si fuesen reyes o emperadores, así como también hay quienes consideran que en nombre del derecho a la libertad de expresión se puede y se debe publicar todo lo que en el pasado se consideraban secretos de Estado y que eran manejados únicamente por los líderes mundiales para proteger la paz mundial y en especial el bienestar de su país.

Cuando Charles Chaplin presentó su película "Tiempos Modernos" y todo el mundo entonces se asombraba de la velocidad de las máquinas y de los cambios que se pronosticaban, nadie en su sano juicio hubiese podido imaginarse ni una milésima parte de los verdaderos cambios que se iban a presentar.

Vamos mucho más de prisa que lo que creía el Gran Charlot, y ya hay quienes no pueden seguir el paso en esta marcha desenfrenada hacia el futuro. ¿Un futuro mejor? Habrá que esperar para saberlo. Aunque tal como van las cosas, es posible que no tengamos que esperar demasiado.

Hialeah, FL., USA
lapupasmiami@att.net

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