lunes, 12 de septiembre de 2011

RECORDANDO LOS ATAQUES AL WORLD TRADE CENTER


9/11, DIEZ AÑOS DESPUES
Autor: Juan Carlos León

Con tristeza en nuestros corazones recordamos el décimo aniversario de aquel fatídico 11 de septiembre, del 2001, donde cerca de 3 mil personas inocentes fueron víctimas del ataque terrorista más cruel que se recuerde en la historia de este país. Los nombres de cada uno de ellos fueron pronunciados por sus familiares y esperamos que dondequiera que estén sepan que nunca los olvidaremos.

Una década después somos un pueblo más unido y seguro. A veces las desgracias hacen que nos amemos más lo unos a los otros. Vivimos en un mundo tan agitado que en muchas ocasiones no expresamos lo que sentimos a nuestros seres queridos. Reflexionemos en esto hoy y digámosle a aquellos que están a nuestro lado cuán importantes son para nosotros.

El derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York nos demostró –en aquellos momentos- lo vulnerables que éramos. Después de ese horrible día aprendimos a tomar más precauciones y a no dormirnos en los laureles. Aunque seguimos siendo la nación más poderosa del planeta, no estamos exentos de actos de terrorismos como estos.
La Biblia nos exhorta a “reír con los que ríen; y a llorar con los que lloran”. Es por eso que hoy queremos unirnos al dolor que sienten los familiares de aquellos cuyas vidas les fueron arrebatadas de una manera vil y súbita. Esperamos que el amor de nuestro Creador los reconforte y los ayude a sanar las heridas que les causaron estos despiadados terroristas.

También queremos honrar la memoria de los más de 6 mil soldados estadounidenses que han perdido sus vidas en las guerras de Iraq y Afganistán, y a los que aún están en pie de combate para que nosotros acá en casa podamos dormir más tranquilos que antes. A todos nos gusta la paz, pero hay guerras que son necesarias, y una de ellas es la que libramos en la actualidad en contra del terrorismo.

El 9/11 cambió nuestro modo de vivir para siempre. Nunca olvidaremos lo que sucedió esa trágica mañana ni lo que estábamos haciendo en esos precisos instantes. Diez años después aún tenemos gravados en nuestras mentes aquellas espeluznantes imágenes típicas de una película de Hollywood, con la única diferencia que ésta era real. Permita el Señor que jamás tengamos que pasar por algo semejante.

¡Que Dios bendiga y proteja a los Estados Unidos de América!

Miami, FL., USA
09/12/2011

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